Son cuatro letras que, desde hace unos años, casi todo el mundo ha oído alguna vez. Pero una cosa es haber oído hablar del ERTE y otra muy distinta saber qué es exactamente, en qué se diferencia de otras medidas y, sobre todo, cuándo una empresa puede recurrir a él. Y para quien dirige un negocio, entenderlo bien puede marcar la diferencia en un momento complicado.
Si tu empresa atraviesa una situación delicada, o simplemente quieres tener claras las reglas del juego, aquí te explicamos de forma sencilla qué es un ERTE, cuándo procede y qué supone tanto para la empresa como para la plantilla.
Qué es exactamente un ERTE
ERTE son las siglas de Expediente de Regulación Temporal de Empleo. Se trata de un mecanismo legal que permite a una empresa suspender temporalmente los contratos de sus trabajadores o reducir su jornada laboral durante un periodo determinado, debido a una situación puntual que dificulta mantener la actividad con normalidad.
La palabra clave aquí es «temporal». El ERTE no rompe la relación laboral: los trabajadores siguen vinculados a la empresa y, una vez superada la situación que lo motivó, se reincorporan a su puesto. Es, en esencia, una medida de flexibilidad pensada para que un bache no se lleve por delante los empleos.
ERTE o ERE: la diferencia que lo cambia todo
Es la confusión más habitual, y entenderla es fundamental. Aunque suenan parecido, un ERTE y un ERE son cosas muy distintas. La diferencia está en una sola palabra: la temporalidad.
El ERTE es temporal: suspende o reduce la actividad durante un tiempo, pero los contratos se mantienen. El ERE (Expediente de Regulación de Empleo), en cambio, es definitivo e implica la extinción de los contratos, es decir, despidos. Dicho de forma clara: el ERTE es una pausa, mientras que el ERE es un punto final.
Cuándo puede aplicarse un ERTE
Una empresa no puede aplicar un ERTE por cualquier motivo ni cuando le convenga: la ley establece las causas concretas que lo justifican. Básicamente, se agrupan en dos grandes bloques.
Por causas económicas, técnicas, organizativas o de producción
Son las conocidas como causas ETOP. Engloban situaciones como una caída de ingresos o ventas, cambios en la demanda, problemas en los sistemas o medios de producción, o la necesidad de reorganizar el trabajo. Es el supuesto más frecuente en el día a día de las empresas.
Por fuerza mayor
Se da cuando un hecho externo, imprevisible e inevitable impide el desarrollo normal de la actividad. Catástrofes naturales, incendios o impedimentos de origen público que obligan a parar entrarían en esta categoría.
A estos supuestos se suma, además, el Mecanismo RED, una herramienta más reciente que permite activar ERTEs ante situaciones cíclicas o sectoriales cuando así lo acuerda el Gobierno. En todos los casos, la causa debe justificarse y acreditarse debidamente.
Qué supone un ERTE para la empresa y los trabajadores
El ERTE busca un equilibrio para que la empresa gane oxígeno sin que la plantilla quede desprotegida. Para la empresa, supone reducir temporalmente sus costes laborales, a menudo con ciertos beneficios en las cotizaciones que suelen ir ligados a compromisos como el mantenimiento del empleo.
Para los trabajadores afectados, implica que durante la suspensión o reducción pueden acceder a la prestación por desempleo correspondiente, al tiempo que conservan su vínculo con la empresa y su puesto de trabajo. Es, por tanto, una red de seguridad para ambas partes mientras dura la situación.
La importancia de tramitarlo correctamente
Aplicar un ERTE no es tan sencillo como comunicarlo y ya está. Conlleva un procedimiento con plazos, un periodo de consultas con la representación de los trabajadores, la justificación de las causas y una documentación concreta ante la autoridad laboral. Cualquier error en el proceso puede invalidar el expediente y acarrear consecuencias importantes.
Por eso es fundamental contar con un asesoramiento laboral especializado que garantice que todo se hace conforme a la normativa, protegiendo tanto a la empresa como a sus trabajadores. Un ERTE bien gestionado es una herramienta muy valiosa; uno mal planteado, un problema añadido.
Te ayudamos a tomar la mejor decisión para tu empresa
Cada empresa y cada situación son distintas, y decidir si un ERTE es la medida adecuada requiere analizar tu caso con detalle. Estudiamos tu situación, te explicamos tus opciones y nos encargamos de toda la tramitación con el rigor que exige la normativa laboral.
Consúltanos sin compromiso y te asesoramos sobre la mejor solución para tu empresa y tu equipo.
Este artículo tiene carácter informativo y no sustituye el asesoramiento de un profesional. La aplicación concreta de cada medida depende de la normativa vigente y de las circunstancias de cada empresa.
